sábado, 23 de mayo de 2009

JOHN CHEEVER, UN ESCRITOR DE LA TERRIBLE COTIDIANEIDAD.

John Cheever nació en 1912 ( Massachussets) y murió en 1982 (Ossinning, Nueva York)

Fue contemporáneo de Faulkner, Hemingway, Truman Capote,Vladimir Navokob, John Updike, Saul Bellow, Dorothy Parker, Katherine Anne Porter, y Raymond Carver, quien se consideraba su alumno natural.

Fue con algunos de sus colegas, “el aguafiestas” del estilo de vida americano, ya que su terreno principal era precisamente, el lado oscuro de la vida del americano común.
Collins, uno de los más ilustres críticos de Cheever ordenó su obra siguiendo un mapa. Los primeros cuentos y algunas novelas cortas se ubican en la vieja y puritana zona de su nacimiento, New England, luego el periodo de su vida en New York y sus edificios inmensos e impersonales. De allí emigró a los suburbios de Conneticut, las zonas periféricas donde se asentaron los primeros barrios-jardín, ocupados por una clase media alta; sus mejores cuentos tienen como marco una barrio llamado Shady Hill, que es de ficción pero muestra la clase de vida que lleva la gente, todos en apariencia respetables, que eligieron la aparente tranquilidad de los barrios suburbanos, ilusorios paraísos burgueses, donde tampoco hay salvación para las miserias humanas. Se dice que cada cuento trata sobre la expulsión del hombre de ese paraíso o sobre la introducción del vicio en él. Son cuentos que oscilan entre la esperanza, la ambivalencia, la ansiedad y a diferencia de Carver, su prosa es realista pero poética. Se lee a Cheever con un placer estético parecido a la poesía aunque sus temas sean la oscuridad del alma, la soledad, la desesperación.
escritor y crítico argentino Rodrigo Fresán dice que el leit motiv es la misteriosa vocación comunal del Mal. Lo cierto es que detecta lo extraño, lo excéntrico en un paisaje casi bucólico, de control doméstico, de cotidianeidad, Pero todo es aparente.
Sigue el estilo de la época con relatos basados en torno a personajes insignificantes, que sin embargo se revelan llenos de sentido. Busca, más que sorprender, provocar una reflexión sobre el binomio DRAMA- BANALIDAD.
Se piensa de él que era uno de esos raros y perfectos narradores natos. Desde la escuela inventaba cuentos y personajes y la maestra prometía a sus compañeros que si se portaban bien , al final, el pequeño Johnny pasaría la frente a contar un cuento sobre corsarios, huérfanos y jovencitas en apuros.

El detonador en su vida fue ser expulsado de la escuela a los 17 años. Entonces escribió “ Expulsado “, su primer paso acertado al éxito. En adelante, se dedicó a escribir, decía que de algo hay que vivir y en algo hay que triunfar. Escribió 5 novelas y 161 cuentos; la primera mega antología, “Los cuentos de John Cheever”, ganó el Premio Pulitzer y el American Book Award. Fueron rumores tal vez pero se habló de una posible nominación al Nobel
De él, comentó Hemingway que al leerlo había sentido una emoción profunda como si estuviese leyendo alguna obra suya. Navokob incluyó “El marido rural” en su cátedra de la Universidad de Cornwell..

Se sugiere una lectura generosa de los cuentos de Cheever, con énfasis en “El enorme receptor de radio”, un cuento de Nueva York, que transcurre en un edificio de gente “normal”; “El ladrón de Shady Hill”; “El nadador”, quizás uno de los más conocidos ya que fue llevado al cine con Burt Lancaster como protagonista. Es la historia de un hombre, Neddy Merril que nada 30 piscinas a lo largo de varias casas hasta llegar a la suya. Es una obra de arte donde algunos críticos han oído las voces de La odisea de Homero y el Ulises de Joyce. Podemos imaginar la historia de un hombre que descubre en su viaje que el tiempo no es una constante y deleitarnos con las técnicas del autor para transmitir desde la euforia hasta la tristeza llegando a un final desesperado, abierto, con aciertos memorables propios de la maestría del autor.

“El ángel del puente”, escrito en los sesenta, es un cuento inquietante, donde el escritor nos sumerge en su mundo de fobias y que corresponde a su época mas dura en la lucha contra el alcohol.
“El marido rural” es uno de los más festejados, y se dice que es su mayor logro literario. Comentó Cheever en una entrevista: “Hay un cuento mío que culmina con algo así como 17 imágenes, incluyendo un perro con un sombrero en la boca,, creo, y un tren, y una estrella, y un gato con un vestido, y un hombre y una mujer, y más. Todo eso al mismo tiempo, y es un efecto maravilloso. Recuerdo haberlo escrito y salir corriendo de la habitación gritando: Miren, Miren!”

Dijo Cheever: “ El cuento corto tiene en la vida, me parece a mí, una gran función. Es también, en un sentido muy especial, un eficaz bálsamo para el dolor.”

Después de su muerte, dicen que por expresa decisión suya, uno de sus hijos publicó 29 cuadernos que había escrito desde los años 40 y continuó por más de tres décadas, bajo el nombre de DIARIOS.

El País de Madrid dijo: Estos diarios recogen las reflexiones auto analíticas de un hombre terriblemente lúcido. Esa lucidez, como todas las de verdadera ley, está acompañada siempre de una tristeza insoslayable. Cheever habla de sí mismo sin compasión. De esa manera habla también de los demás.

FRAGMENTOS DE “ DIARIOS”, DE JOHN CHEEVER.

“Ayer por la mañana, Hemingway se pegó un tiro. Fue un gran hombre. Recuerdo una vez que salí a pasear por las calles de Boston después de leer un libro suyo y vi que el color del cielo, las caras de los extraños y los olores de la ciudad, estaban acentuados y dramatizados. Plasmó una visión inmensa de amor y amistad, golondrinas y el ruido de la lluvia. No hubo jamás en mi generación, nadie comparable a él.”

“Mientras limpio la maleza alrededor de las peonías oigo las manzanas arrancadas por el viento, las oigo caer al suelo y golpear las ramas durante la caída. El aire inmemorial de las manzanas, viejo como el mar. Mary hace compota. El aroma de las manzanas sale de la cocina, sube por la escalera y penetra en todas las habitaciones.”